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Barcelona y su área metropolitana mejoran en sostenibilidad, pero aún están lejos de los objetivos marcados para el 2030 y 2050.



Barcelona y su área metropolitana presentan mejoras en la recogida selectiva de residuos y en el consumo de electricidad, pero los últimos años muestran un estancamiento de estos datos positivos, que alejan la metrópolis de los objetivos de sostenibilidad marcados por la UE en 2030 y en 2050.

Estos datos forman parte de los resultados del informe presentado este jueves por la Fundación Cataluña Europa "El cambio climático en el área metropolitana de Barcelona: hacia un modelo urbano más sostenible y resiliente", realizado en el marco del proyecto Re-City , que cuenta con el apoyo de la AMB, el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona. El estudio analiza cómo afecta el cambio climático en el área metropolitana de Barcelona y cuál es el estado de adaptación y de mitigación en relación con la emergencia climática que actualmente nos golpea.

Gina Abelló, coordinadora de Re-City y coautora del estudio, explicaba como los datos muestran que, en un contexto global de calentamiento global, aunque no podemos hablar de una tendencia al alza de noches tropicales, días cálidos y temperaturas medias más elevadas, pero en cambio, sí se ha notado el aumento de la frecuencia de las olas de calor, que han pasado de ser un fenómeno puntual a ser un fenómeno anual desde 2015.

Por otro lado, aunque la población metropolitana crece, disminuye el uso de recursos que se manifiesta tanto en el consumo de electricidad, como en la producción de residuos per cápita. Por ejemplo, la recogida selectiva de residuos ha pasado de ser un 13% en 2000 al 36% actual, una buena tendencia, a pesar de haber sufrido un estancamiento a partir de la década de 2010.

Estos indicadores embargo, no son homogéneos en el conjunto del territorio; los barrios y poblaciones con rentas más altas dentro del área metropolitana, presentan datos más elevadas de consumo de agua, electricidad y uso del transporte privado. Es lo que Isabelle Anguelovski, directora del Barcelona Laboratory for Urban Environmental Justice and Sustainability "ha llamado" privilegio verde ", es decir, los que más contaminan son los que menos sufren los efectos de fenómenos como las olas de calor, ya que viven en barrios y poblaciones con más presencia de zonas verdes. Anguelovski y Antonio Turiel, investigador del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, han protagonizado un coloquio, moderado por el profesor y asesor del programa de cambio climático, Lorenzo Chelleri, donde precisamente han hecho referencia a la importancia de no dejar a nadie atrás a la hora de tomar medidas para luchar contra la emergencia climática. "Algunas limitaciones, como la prohibición de entrada de los coches más contaminantes en Barcelona, se están interpretando como un perjuicio a las personas con poca renta. La gradación de las políticas es muy compleja pero se debería poder hacer más pedagogía ", afirmaba Turiel.

Las desigualdades pues, no son ajenas a la emergencia climática. Para hacer frente a la emergencia climática, sin olvidar la población más desfavorecida, Anguelovski y Turiel apuntaban a dos estrategias, la relocalización y la descentralización, es decir, relocalizar para consumir y trabajar más cerca de donde vivimos y descentralizar para contribuir a mejoraban la distribución de las oportunidades en las ciudades y en los barrios. Turiel, además, avisaba que el crecimiento económico es insostenible a largo plazo: "Todavía no está el valor de decir que no podemos mantener el crecimiento económico permanente. Lo que hace falta es conseguir que este decrecimiento no conlleve un aumento del paro y la pobreza ", decía este investigador y divulgador.

Ana Romero, Jefe de los Servicios de Sostenibilidad y Educación de la AMB ha apuntado también, la importancia de la colaboración entre sector público y privado para avanzar con energías renovables. Romero también apuesta por fortalecer la gobernanza metropolitana para mejorar la acción conjunta del mundo local. "Casi todos los ayuntamientos de la AMB tienen un plan de adaptación, pero con objetivos diferentes", ejemplificaba la Jefe de los Servicios de Sostenibilidad y Educación.

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