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Kevin Winter

Las ciudades deben liderar los procesos para combatir el cambio climático



"Una ciudad sin agua sería un desastre sin precedentes". Así de contundente se mostró Kevin Winter, profesor de Ciencias Ambientales la Universidad de Ciudad del Cabo y experto en gestión del agua, en la conferencia que ofreció en Barcelona dentro del ciclo "Hagamos frente al cambio climático" de la plataforma Re -City organizado por la Fundación Catalunya Europa y BBVA.

Bajo el título "Guerra por el agua y nexo con la energía y la justicia social", Kevin Winter explicó su experiencia en Ciudad del Cabo, la primera gran ciudad del mundo que en enfrentarse al temido "día cero", el momento en el que podría dejar de salir agua de los grifos como consecuencia de la sequía y el cambio climático. En Ciudad del Cabo, la espada de Damocles tenía una fecha: el 22 de abril. Afortunadamente, las lluvias y una serie de medidas urgentes, lograron evitar el fatídico día. Pero la amenaza continúa planeando sobre el 2019 mientras siga bajando el nivel de los embalses.

Para Kevin Winter todas las ciudades del mundo y, especialmente aquellas que tienen riesgo de sequía, como Barcelona, ??pueden aprender lecciones valiosas de la experiencia de Ciudad del Cabo en cuanto al "día cero". Para empezar, hay que hacer una buena gestión del agua, aseguró el experto, cuantificar la demanda de agua, conocer las cifras y saber con exactitud la demanda real para intentar tener un control cuidadoso del consumo de agua. Solo en Ciudad del Cabo, por ejemplo, unas 2.000 personas trabajan comprobando y revisando los contadores de agua.

Durante esta crisis, la capital sudafricana también trabajó en varios frentes para conseguir bajar drásticamente el nivel de consumo de agua, disminuyendo hasta los 50 litros diarios por persona, cuando en España la media fue de 132 litros diarios por habitante en 2017, un consumo considerado bajo si lo comparamos con otros países occidentales como Estados Unidos, que superan los 300 litros por persona y día. De hecho, gracias a una población concienciada, en sólo cinco semanas Ciudad del Cabo logró pasar de un consumo diario de 700 millones de litros a 500 millones. En paralelo, también se invirtió en mejorar las infraestructuras, ya que se detectó un porcentaje de fugas de agua del 14%, una cifra importante pero muy por debajo de la media de muchas otras metrópolis.

Según Winter, hay que fomentar las ciudades sensibles al uso del agua. Uno de los referentes de buena gestión y de integración del agua en las ciudades es Singapur, pionera en reciclaje y conservación del agua. En esta línea, una de las iniciativas realizadas en Ciudad del Cabo, y también en Ciudad de México, ha sido la construcción de canales que aprovechan el agua pluvial y, además, crean zonas verdes que favorecen la aparición de nuevas especies que hasta entonces nunca habían formado parte de la ciudad, y que potencian la creación de huertos urbanos que mejoran la convivencia vecinal. Para el profesor Kevin Winter "los beneficios sociales de la construcción de este canal han superado los de todos los programas conductuales que se habían intentado realizar en Ciudad del Cabo". El experto insistió en que "es muy importante compartir experiencias e información con otras ciudades, y actuar con tiempo y previsión, no cuando ya tenemos la crisis encima y nos encontramos en medio de una situación de emergencia".

"Las ciudades deben liderar los procesos para combatir el cambio climático", afirmó el profesor de Ciudad del Cabo, para quien la clave de una buena gestión es la planificación, anticiparnos a las situaciones de crisis, buscar las señales de peligro e invertir mejor en la reutilización del agua. "El cambio climático es real, lo hemos experimentado, y es necesario que nos adaptemos más deprisa", advirtió mostrando los datos de un estudio según el cual si el calentamiento global supera el 1,5°C, en 2050, 800 millones de personas en 570 ciudades del mundo estarán expuestas al riesgo de inundaciones.

"Las ciudades, junto a los ciudadanos, y los partenariados entre los sectores público y privado, deben convertirse en agentes del cambio. No podemos esperar que todo lo hagan los gobiernos porque éstos no tienen la capacidad de actuar tan rápido frente al cambio climático ", concluyó el profesor sudafricano ante un auditorio lleno de la Fundación Antoni Tapies de Barcelona.