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"Crece la financiación sostenible pero faltan proyectos para invertir"

Stephen Nolan



DESARROLLO SOSTENIBLE Y RENDIMIENTO ECONÓMICO: ¿SON COMPATIBLES?

"La sostenibilidad interesa cada vez más a los mercados financieros pero nos faltan proyectos donde invertir", este es el diagnóstico de Stephen Nolan, director de la Red de las Naciones Unidas de Centros Financieros para la Sostenibilidad FC4S (International Network Financial Centres For Sustainability).

El experto en financiación sostenible fue el ponente de la conferencia: "Desarrollo sostenible y rendimiento económico: son compatibles?" del ciclo "Hagamos frente al cambio climático" de la plataforma Re-City organizado por la Fundación Catalunya Europa con la colaboración de BBVA y el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona y la Generalitat de Catalunya. La conferencia fue moderada por Humberto Llavador, profesor de economía en la Barcelona Graduate School of Economics y la Universidad Pompeu Fabra, y por Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA.

Stephen Nolan explicó al público que llenó el auditorio de la sede de BBVA en Barcelona que tras los Acuerdos de París de 2015, se creó un grupo europeo de expertos de alto nivel en finanzas sostenibles para ayudar a movilizar recursos hacia la acción por el clima. Aquel encuentro fue un punto de inflexión y desde entonces la sostenibilidad ha dejado de ser un tema marginal para los mercados financieros y los inversores cada vez ven con más interés los sectores de la economía verde, las energías renovables, la eficiencia energética o la economía circular. Sin duda, Stephen Nolan es uno de los responsables de este cambio de mentalidad en el mundo financiero, primero como responsable de la organización Sustainable Nation Ireland, en Dublín, y actualmente como director de la Red de las Naciones Unidas de Centros Financieros para la Sostenibilidad con sede en Ginebra, que nació en 2017 a propuesta de los ministros de medio ambiente del G7, el grupo de los países más desarrollados del mundo.

90 trillones de dólares, el precio para descarbonizar el planeta.

"El objetivo de la red FC4S es movilizar los recursos económicos necesarios para cumplir los Acuerdos de Paris y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Calculamos que se necesitará un capital de 90 trillones de dólares para dar un impulso trascendente a la descarbonización del planeta, y Europa unos 2 trillones en los próximos diez años ", explicó Nolan.

Con sólo dos años de existencia, la red FC4S no ha dejado de crecer y sumar nuevos centros financieros a su organización. Actualmente, ya son 22, como París, Londres, Ginebra, Nueva York, Hong Kong, Dublín o Barcelona, que se ha incorporado recientemente a través del Barcelona Centro Financiero Europeo y de entidades financieras como BBVA, consultoras y diversas asociaciones profesionales. De esta forma, Barcelona se ha convertido en la primera ciudad española en formar parte de esta importante red de ámbito mundial.

Las finanzas sostenibles, un sector en crecimiento.

Según Stephen Nolan, el crecimiento de la red demuestra "el gran interés del mundo financiero en crear instrumentos que permitan impulsar las finanzas sostenibles y hacer frente a los retos del cambio climático". "La sostenibilidad antes se veía como algo que defendian los colectivos ecologistas pero ahora ya ha entrado con normalidad en los mercados financieros. No se trata de hacer filantropía o Responsabilidad Social Corporativa, estamos ante nuevas oportunidades de negocio donde los inversores pueden obtener un buen retorno económico. Pero no a cualquier precio, no se trata de inversiones que busquen ganancias meramente económicas. Las finanzas sostenibles o "green finance" deben basarse en criterios sociales y que ayuden proyectos a favor de la descarbonización de la industria, la reducción de las emisiones o el uso de tecnología eficiente en el uso de recursos naturales ". Unos objetivos, que Nolan, cree que sólo se podrán conseguir con un tipo de gobernanza basado en la colaboración público-privada entre los gobiernos y las entidades financieras.

En este sentido, Stephen Nolan, puso como ejemplo el caso de Irlanda, un país pequeño pero con mucha experiencia en el ámbito de las finanzas y que él conoce bien ya que fue asesor del Gobierno en esa materia. Allí impulsó la organización Sustainable Nation Ireland con el objetivo de trabajar para que los organismos públicos y privados vayan de la mano para avanzar en la transición hacia una economía cada vez más descarbonizada. Para ello, el gobierno calculó que se necesitan 50 mil millones de euros en diez años. De momento, el gobierno se ha comprometido a poner la mitad, en parte gracias a la emisión de bonos verdes a través de los que ya se han recaudado 12 mil millones de euros. Un hecho que, según Nolan, demuestra que "hay muchas formas de colaborar para invertir en proyectos en el ámbito del medio ambiente, la sostenibilidad o la economía circular. Es evidente que los gobiernos no lo pueden hacer solos porque no tienen tanto dinero, y por tanto, necesitamos el capital privado". También puso otros ejemplos, como la gran apuesta de Sudáfrica por las energías renovables, China con la industria del vehículo eléctrico, o la mejora de la eficiencia energética de los edificios en muchos países.

"Las finanzas sostenibles son esenciales en la acción por el clima pero ahora nuestro reto es llegar a las pequeñas empresas y a los inversores minoristas, y estimular la creación de proyectos donde invertir ese capital, y en eso los gobiernos pueden ayudar creando marcos reguladores favorables", concluyó Stephen Nolan. Otra asignatura pendiente es la necesidad de crear una taxonomía que defina qué es verde y que no lo es, para unificar unos criterios estándares que sirvan para todos.

Por su parte, Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, destacó los cinco grandes factores que considera que han hecho cambiar rápidamente el sector de las finanzas sostenibles en pocos años, y que abren nuevos retos y oportunidades. Estos factores, según dijo, son la agenda global y los Acuerdos de París; el mercado, que cada vez demanda soluciones financieras diferentes; los inversores, que priorizan estrategias medioambientales; la presión creciente del mundo regulador; y por último, la tecnología, que nos permite hacer un salto adelante en la democratización y el acceso a nuevos fondos y proyectos ".